lunes, 26 de noviembre de 2012

AL FUNCIONARIO ATOYAQUENSE, LE CRECIERON LOS ENANOS

Por Jorge Luis Falcón Arévalo



Adecuar el comercio ambulante y semiambulantes del primer cuadro de la ciudad, lo cual es un problema de moral y de higiene; éste debe realizarse en franca comunión y ética de los comerciantes invasores de banquetas y calles, de la cual es propiedad la autoridad municipal y además es violatorio a cualquier reglamento del Bando de Policía y Buen Gobierno, “ocupar la banqueta y calle, que ponga en riesgo la vida de terceros, será severamente sancionado”, reza la regla jurídica.
Asimismo, luego de que las indicaciones del presidente municipal de Atoyac, Edilberto Tabarez Cisneros, de señalar la primera, destacó que se hace necesario el cierre, cumplir con el horario de servicio o cambiar los giros rojos que operan impunemente en el p0rimer cuadro de la ciudad; pues, al parecer ninguna autoridad ha entendido los buenos principios de la Ley; pero además las buenas costumbres.
Otra de las indicaciones -estas fueron públicas, nada privadas- de no permitir el peregrinar de unidades por el zócalo de la ciudad. Esto está contemplado en el Reglamento de Tránsito, que “al igual bicicletas como motocicletas, no podrán invadir sitios de recreación o de interés común; principalmente donde transitan niños”.

Pero tal parece que al secretario general de gobierno, Felipe Téllez de  Jesús, “le crecieron los enanos”: más ambulantes, más cantinas, tiendas de abarrotes con venta de cerveza de manera complaciente; así como el mal uso de las llamadas rockolas, donde el sonido irrumpe los decibles permitidos. Ante ello, el funcionario municipal, nada ha hecho, o ¿es que ahora con patente de corzo, pretende darle impunidad -como comunas pasadas- a quienes violan o fracasan con la ley?
Hasta el momento, ni se han llevado a cabo operativos de tránsito; menos la adecuación del comercio ambulante, como lo es la clausura o cierre de establecimientos de abarrotes que no deben estar como cantinas y lupanares cuyas ventas y beodos, son el transitar en pleno centro de la ciudad. ¿O realmente que el atoyaquense, prefiera los malos hábitos y pésimas mañas, antes de ser un buen ciudadano.
¿Se puede respetar a quien flagrante, clara y nítidamente ocupa, invade, violenta la ley al tomar la calle y banqueta como de su propiedad, exponiendo la vida de niños, jóvenes y adultos, así como personas de la tercera edad; sin que medie la aplicación de la ley a estos delincuentes, sabandijas y ruines?
Felipe Téllez de Jesús, tiene el ordenamiento legal en sus manos. El cabildo municipal integrado por personas decentes y de moral reconocida, quieren un cambio para su ciudad, creo que es momento de hacerlo. Lo demás es historia; pues quien pretende negarse a una ciudad funcional, simplemente se abona al repudio de la sociedad pensante y de buenas costumbres.


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